Os recuerdo los datos del pasado año: 20,07 km y 2h37'.

Hay un dicho que dice que “no quieren los gitanos hijos con buenos principios”, esperemos que esta vez no nos acordemos de él durante la temporada montañera, porque el principio ha sido inmejorable. Como recorrido, un cerro clásico, subiendo hasta el depósito, continuando hasta la pista que nos lleva a su punto geodésico, y terminar bajando por las zetas hasta el punto de partida.
Muchas cosas que celebrar de inicio, por una vez estábamos “casi” todos, nos faltó Lluvio, que supongo estaría descansando de su juerga nocturna, varios cumpleaños durante la semana, y un regalito de lo más interesante por parte de ElhermanodAlex, y es que tenemos que empezar a cuidar nuestra hidratación desde ya mismo.
Una vez puestos en faena, y con la inestimable compañía de Davidbar, los primeros kilómetros se suceden entre risas y preguntas (pobre Ppong, lo que va a tener que aguantarnos), hasta que las cuestas empiezan a marcar diferencias. Como siempre, Fernan130 y Prisillas imponen su ritmo, están muy fuertes y vemos como cada vez se alejan más, me quedo en un segundo plano con Ppong, que ha puesto la reductora y sin prisa pero sin pausa alguna, sube con una cadencia que me gusta y me va bien, algo más atrás terminan de subir el resto de los compañeros, a los que esperamos en el deposito.
Como siempre, la espera se hace corta, y sin más dilación, y sintiéndolo mucho por Davidbar, al que no hemos dejado descansar mucho, seguimos hacia arriba camino de la cima. A partir este punto el desnivel se suaviza mucho, es duro y continuo, pero sin rampas de las que hacen sufrir, con buen ritmo, y viendo como Ppong me deja atrás en los últimos metros, llegamos a la cumbre.
La bajada por las zetas es vertiginosa, me doy cuenta de que me falta mucha soltura aún en estos menesteres y voy pensando en como poder mejorar en este aspecto mientras bajo... (tal vez ese sea el problema y si no me lo pensara tanto pudiese ir más rápido). La vuelta desde el pilón al aparcamiento se hace larga, aunque no me siento cansado.
Para terminar, unas cervecitas y un rato de conversación que saben a gloria.