Ésta, es una crónica muy personal. No se sin con muchos o pocos datos” técnicos”, o sin embargo, pecaré de sentimentalismo. La escribo pasada una semana y pico largo, ya que no creo que pueda hacerla del tirón. Porque no sólo quiero plasmar las sensaciones pre, durante y post carrera, también quiero dedicar varias palabras a un grupo de personas que dedican parte de sus vidas a esto del correr en 3D (idea de otro corredor), pero también a que otras personas iniciadas como yo, a que se vean recogidas y a animadas a seguir
. Todos tenemos una fecha o día D de cuando empezamos a correr, al igual que la cima de una montaña, o un cerro, está marcada por un vértice geodésico. Yo también la tengo, pero se difumina cada vez más. A cada carrera, a cada entreno, a cada salida, poco importa o nada el cuando decidí calzarme OOOOTRAAAA vez las zapatillas y poner en marcha mi cuerpo. Todos disfrutamos en la cima….cuando realmente lo que nos gusta es el camino. Es un todo.


Me importa el camino, el recorrido. Amigos que he ido encontrando. Personas que regalan sonrisas, ánimos, fuerzas y que hacen que todo sea mucho más fácil. Porque correr cansa, desgasta…y no solo físicamente. Al igual que el agua hace difíciles los senderos, los kilómetros te allanan la mente y te intentan convencer de que deberías descansar, de dedicar ese tiempo (tan preciado) a cosas mas importantes como CORRER. Pero, como esa misma agua que al igual de destrozar y destruir, descubre nuevos horizontes, cada salida es como un chispazo en la rutina de la vida diaria. No me quejo de mi vida, de hecho, adoro mi vida. Vivo rodeado de gente maravillosa, de cosas bellas, y es esa rutina la que me mantiene sereno, seguro y permite que a su vez pueda darme esos” chispazos” de vez en cuando.
Con vuestro permiso y sintiéndolo mucho si peco de cansino, dedicaré gran parte de ésta crónica en agradecimientos personales a gente del grupo…y gente de fuera. He participado en otras carreras (Trébol, La Jarosa, Cerceda) de las que no hice crónica. No estaba preparado, no me sentía “corredor”….no me sentía LOCO. Ahora si….lo siento. Alguno de vosotros me lo dijisteis recientemente…”Héctor…inclúyete…eres de los Locos”….pero ha sido ahora, cuando he superado el limite que me ha marcado una carrera el cuando todo a explotado. Una vez más….GRACIAS a todos por el “hermanamiento”.
Bueno. Ahora la crónica. No recuerdo bien la fecha en la que se empezó a hablar de ella. Mi primer recuerdo es que si me apuntaba, sería para la más corta. Tengo que decir que al principio me pareció un poco “fea”, y que realmente lo que me llamaba la atención eran los tramos más montañeros (Bola y Maliciosa). En fin…pasaron las semanas, meses, y viendo los rumores que corrían sobre la carrera (falta de permisos, riesgo de anulación, etc...), prácticamente la tenia descartada. Hasta que viendo la cantidad de “locos” que se inscribían, decidí echarme un órdago. Un órdago porque desde la carrera de Cerceda, en la que fui bastante rápido, unido a mi ritmo diario familiar y noches de menos sueño, últimamente me encontraba bastante cansado. Mi volumen de Km. en éntrenos había disminuido muchísimo. Y encima todavía tenia dudas de si apuntarme a la de 50???!!!!.
Quieto paraóo!! Héctor, poco a poco…lasai, lasai . No empieces por el tejado. La de 30, vas con gente experimentada, controlando ritmos, conócete a ti mismo y ya vendrán mayores gestas. (Por cierto...Gracias Chema;)) ¡¡¡SORPRESA!!! No son 30, son casi 40 (y sin casi). Aun así, no me eché para atrás. Total, metidos en treinta ya sigues un poco más y te acercas a la distancia reina (42.195) y casi casi puedo decir que soy un maratoniano, y encima de montaña. Me doy cuenta los días previos que las motivaciones van llegando solas, que las fuerzas resurgen, que SI se puede. ¡¡¡JODER, OSTIAS….ESTÁS HECHO UN TORO!!! Me digo los días previos que salgo a correr. Tengo unas sensaciones buenísimas, hacia muchos años que no tenia tanta fuerza en las patas, ni tanto fuelle…lejanos quedan los días del Club de Montaña en los que cargado con un macutón echábamos horas pateando la Sierra del Guadarrama y otras cadenas montañosas. Eran otros tiempos, era más joven…más potente, más inexperto. Llega el día D, doce de octubre de 2013, día de la Pilarica, santo de mi madre y demás desfiles. Mi desfile empieza en Navacerrada pueblo y a paso de Legionario llegaré a la Lonja de San Lorenzo de el Escorial. Quedo con mi padre pronto para que me acerque a la salida. Tengo todo preparado del día anterior por si los nervios me juegan una mala pasada. Nervios que hacen tímidos careos desde que me levanto a la hora señalada, pero que no me impiden desayunar una buena ración de pan con nocilla (la del Lidel que está que te cagas de buena) y un relaxing cupo of café con leche jejejejejejeje.
Llegamos pronto pero en breve veo a Ricky, Ana , Alex, Carlos, Rafa, Halfon y familiares (cuñaos, hijos/as, mujeres, etc…). Que gran grupo, que buen rollo….como molais!!!. Intercambio de opiniones, risas, bromas y photocall con las banderas de los Locos, Locas y Cachorros del Cerro.

La salida es algo descafeinada, únicamente animada por los escasos 200 corredores (quizás alguno más) allí reunidos. Es curioso el cómo analizo a varios de ellos. Enjutos, fibrosos, preparados y bien equipados. Allí estoy yo, con mis mallas del Lidel y una camiseta con la que me arriesgo a que me tiren fruta sin pelar de lo fea que es. Pero me da igual, porque lo que importa, lo que te hace correr, resistir y potenciar tus fuerzas se lleva más adentro. Me he hecho una promesa: terminaré ésta carrera por todos los esfuerzos realizados durante meses, por mi familia, por mis hijos, por mi mujer….pero sobre todo por mí. Ha llegado el momento de saber hasta donde llego, de saber si me quedaré corto o largo de fuerzas…ha llegado el momento.

Vamos!!!! Dan la salida!!!! Inicio mi frikiGarmin, voces y risas nerviosas y digo adiós a mi padre. Nos veremos en San Lorenzo le grito. Muchas gracias por ánimos papá. Se que te quedaste preocupado y con dudas de que fuera a sufrir mucho o de que me pasase factura, aunque supiste mantenerte ciertamente reservado. Mi gran duda sería el ritmo a mantener, y es por eso que quise engancharme a alguno de mis amigos tractores. Conocedores de estas distancias, decidí en un primer momento seguir su ritmo. Pero al primer kilómetro me encontré en el punto de siempre, entre dos tierras. Carlos delante…Rafa, muuuuucho más delante y Chema, Ricky y Ana detrás.
¡¡¡¡MIERDA!!! ¿Y ahora que? Pero una voz interior, un deseo, un instinto me dice que siga a ese ritmo. No se si será fuerte o flojo, pero creo que es el mio. Me quedo en el último tercio del pelotón de corredores hasta el kilómetro 7 aprox. Que empiezo a dar caza a varios que me pasaron anteriormente. Charlo un rato con un chaval llamado Marcos de larga melena con el que coincidiré en la meta. También coincido con Carlos en la bajada y hacemos unos 3 kms juntos hasta el siguiente avituallamiento.

Avituallamiento no oficial de la carrera, y es más, ya quisiera la organización montar unos puestos como el que se marcaron Kike y Ángel. Gracias, gracias y mil gracias por esa megadosis de optimismo, alegría y glucosa (nos hacía más falta lo primero). Música, café, fruta, donuts, pirulas de magnesio y algo más. Completo no, completísimo. Risas, abrazos, bromas y muchos ánimos que hace que te vayas con pena para seguir con la carrera. Fotos y seguimos pá lante. La siguiente parada es el avituallamiento oficial en Los Molinos cruzando la carretera que sube a Cercedilla. Relleno bidones de agua y un aguado e insulso isotonico. Vaciado de vejiga y a continuar. Volvemos a juntarnos Carlos, Halfon y yo. Aquí será la ultima vez que nos veamos hasta la meta. Comienza una mantenida subida hacia la falda de la Peña de Arcipreste en la que algunas rampas me harán andar, pero que en su mayoría haré trotando. Voy contento con mi ritmo en estas subidas en las que creo que a fuerza de entrenos me voy desenvolviendo cada vez mejor. Todo hay que decir que en el momento de escribir ésta crónica, no disponía del registro del Garmin a mano con lo que estoy tirando las sensaciones y recuerdos. En ésta subida voy adelantando a unos cuantos corredores ya que troto bastante y cuando me hace andar, tiro fuerte. Otro punto negativo para la organización en la señalización del desvío que te saca de la pista para meterte en una pequeña vereda que sube fuerte a la derecha. Tuve conocimiento más delante de que un grupo de corredores no se percato de las tímidas marcas y desembocó en la A6 y tuvo que hacer la subida al puerto por los márgenes de la autopista…grrrrrr. Llegada a lo más alto y bajada hasta el puerto.
Llegado a éste punto (km18) me noto fuerte, confiado y bastante seguro de que todo llegará a buen puerto. Respondo varios wasap: Ruth y amigos e informo de cómo me encuentro. Como unos frutos secos, bebo agua e isotonico y tiro hacia arriba sin más demora con el refugio de Cabeza Lijar en mi mente.

Pero es aquí donde van a comenzar mis primeros problemas fisicos que me acompañaran intermitentemente durante el resto de la carrera. En una de las rampas de subida en las que pido que me hagan una foto, siento un calmbre bastante fuerte en el recto interno de mi pierna izquierda…auchhhh!!!! Ostias!! Como duele!!. Me digo “tranqui Hector, esto es normal” “bebe sales” “estira” …paro el Garmin y me reservo unos minutos para hacer estiramientos. El hacer esto me salvo la carrera creo yo. Vuelvo a tirar para arriba a ritmo lento y zancada cortita intentado repartir las fuerzas y equilibrarlas hacia la otra pierna. Pasados unos dolorosos al principio y solamente molestos minutos al final, llego a Cabeza Lijar. Cumbre que no pisaba desde hacía muchos años, y que por aquel entonces fue con un grupo de alocados chavales de instituto en el seno de mí querido Club de montaña. Vuelvo a beber, estirar y un gel pal buche. Las vistas son maravillosas, y me recreo unos segundos más en llenar mis pulmones no solo de ráfagas de aire, sino de libertad, de euforia por lo que estoy consiguiendo. Se divisa todo la cuerda de Cuelgamuros hasta la cumbre final de Abantos.

Desde aquí me tiro cuesta abajo con la idea de trotar el máximo posible hasta la Naranjera. Entre medias, se hace una fácil subida al refugio de Salamanca y toda una sucesión de toboganes. Son unos kilómetros que se me hacen bastante llevaderos y en los que consigo un ritmo que hace que adelante a casi una veintena de corredores. Las molestias en mis piernas han desaparecido prácticamente debido, seguramente, al calor generado por el umento de ritmo. Siento que carburo bien, me noto fuerte y voy acorde con los tiempos que los días previos me había marcado. Durante unos pocos kilómetros pude disfrutar de las maravillosas vistas que ésta cuerda de cumbres nos regala a las dos vertientes…hasta pasar el refugio de la Naranjera…. Aquí comienza el sufrimiento.

Dura la subida hasta el pico de Abantos, y más aun, si te crees que ya has llegado cuando aun te falta un par de cuestas más como a mi me pasó. Pero bueno, ya estaba hecho. Llego a la cumbre de Abantos con las fuerzas ya muy justas. Se que toca una dura bajada, y más para personas de mi talla y peso. El comienzo no es malo y podría ser bastante rápido (así me lo imaginé en un principio) si no fuera porque empezaba dolerme todo. Cada zancada, cada paso, cada bote repercutía como un martillo pilón en cada uno de mis músculos, músculos que o estaban demasiado tensos o habían perdido completamente el tono por el uso continuado durante la carrera. Tengo que decir que, si no hubiese sido por ésta bajada, la llegada a meta la habría más gloriosa, más fuerte y más disfrutada. Y si además lo aderezamos con unos cientos de metros más (casi un kilómetro) que en las condiciones en las que iba me parecieron como 10 (aparte del cabreo)…
¡¡¡Pero ya esta hecho!!! Veo el arco de meta y a escasos espectadores. Busco con la mirada a mi familia, esperando encontrar a alguien que hará resurgir nuevas y poderosas fuerzas. Mide menos de un metro, coletas y los ojos más bonitos del universo. Busco a Elsa a la que prometí entrar en meta con ella. Mi niña a aguantado estoicamente muchas horas, está cansada y hambrienta. Mi padre la avisa de que ya llego y ella salta como un muelle a mi encuentro… ¡¡¡¡DIOSSSSS!!!! Que subidon!! Se me hace un nudo en la garganta. Veo a Ruth y ese nudo me aprieta cada vez más. Estoy a punto de llorar. Reparto besos ..cuando lo que realmente me gustaría sería elevarlos a todos en un abrazo gigantesco y entrar juntos, compartirlo juntos, porque también es un triunfo de mi familia por aguantarme todas mis chorradas.

Faltan pocos metros y Elsa y yo vamos de la mano. Saludo a Chema que casi me lo atropello, choque de manos con algún cachorro y entrada en meta. No hubo foto finísh de la organización, solo las que me hizo mi padre. Pero la guardaré para siempre en mi memoria. La foto es muy simple, es un padre que se ha esforzado y lo ha conseguido, que abraza de rodilla a su hija, y que élla se lo devuelve. Una mujer ilusionada que me felicita y mi padre con las dudas disipadas y cierto brillo de orgullo en la mirada. Los minutos posteriores fueron unos tramites de devolución de dorsal, masaje descontracturante (y muy doloroso) e inmersión hasta la cintura en agua fría de pelotas.
La paella se la dejé a mi hambrienta hija…de la que casi ni comió de lo mala que estaba. Cambio de ropa y salimos hacia casa de mis padres para comer todos en familia. Hablé con mi madre, la cual estaba doblemente preocupada no solo por como iba en la carrera…sino porque se le iba a estropear el asado. Jejejejj.
Quedaba acercarme hasta donde estaban todos los Locos, Locas y Cachorros. Risas, abrazos, felicitaciones de todos y para todos. Cuanto me queda todavía por aprender, por recorrer. Que gran grupo, que gran familia. Siento el no haberme podido quedar más tiempo pero me reclamaban para otros menesteres. Pero que sepáis que me quedé con muchísimas ganas de seguir con vosotros, de conoceros más, de vitorear a los que faltaban por llegar. Ese Gran Prisi, superándose una vez más, a Mikel y sus carreras de ultima hora ( cuanta fuerza tienes y desprendes), a Carlos con su ritmo machacón y cada vez más rápido…(estás imparable tío).
Justo antes de meterme al coche vi llegar a Halfon. ¡¡¡¡que tío!!!! Venia apretando los dientes, que dureza en la mirada, que determinación….ole ole y ole!!!!! Enhorabuena porque hiciste un carrerón.
Voy terminando, y por ello solo me quedan dos cosas.
Primera: Se ha hablado largo y tendido de la organización, y voy a dar mi opinión tanto de antes de la carrera como durante.
Antes de la carrera: Por mi parte, les doy un 2 sobre10 por cambios muy sustanciales en el recorrido, dudas sobre papeleo y falta de información en la web además de la NO actualización de datos. Que para recoger un dorsal te tengas que tirar una hora y media de reloj teniendo a menos de treinta personas delante no es de recibo. Y muchas cosas más que no diré para no enturbiar mi crónica…
Durante la carrera: avituallamientos justos y correctos tanto en cantidad como calidad. Pero punto negativo en control de corredores, material y sobre todo señalización en ciertos puntos. Más les vale ponerse las pilas para futuras ediciones o se van a comer los mocos.
Segunda…y las más importante. Agradeceros a todos y cada uno de vosotros con los que he podido coincidir en salidas o carreras, en chats o donde sea. Sois personas de gran corazón, abiertos y amigables. Con vosotros todo en mucho más fácil Y mi agradecimiento más personal es para mi mujer, la que me aguanta y me ama por encima de mis peculiaridades, que sabe ver en mi lo mejor. No soy un gran escritor y no me veo a la altura de transcribir a papel de la manera de cómo algunos lo hacéis en éste blog, pero he intentado reflejar lo vivido de la mejor manera posible.
Gracias a todos.
Nos vemos en la próxima