3 de marzo de 2015

Llegó la Tragamillas 2015

Estaba claro que la Tragamillas de éste año se merecía una crónica. No pretendo dejaros un gran tocho con el que aburriros. No quiero ser pretencioso ni tampoco melodramático. Éste año se la merece porque nos hemos portado bien. Hemos sido buenos cumplidores y el esfuerzo realizado ha dado sus frutos. Y eso quiero dejarlo escrito para que no se me olvide.

Antes de nada, quiero hacer una mención especial a todos el conjunto de personas, ¡perdón! de GRANDES personas que trabajan, se esfuerzan y sudan para que otros tantos podamos disfrutar del día D. Directamente los voy a llamar el Grupo de Operaciones Especiales (Locos, Locas y Cachorros, C.D. el Castillo, etc…)

                                                                   ¡¡¡¡¡GRACIAS!!!!!

La preparación de la carrera comienza de una manera más ajustada de lo previsto, y es que debido a que no se ni el día en el que vivo, pues pierdo la noción de las semanas y por todo ello le dedico dos semanas “serias” a hacer entrenamientos quizás algo mas específicos de lo normal: rodajes más llanos o asfalteros, ritmos más rápidos, algo de series, etc… Nada de un plan de esos de 8 semanas ni nada por estilo. No quiero ni puedo ser tan estricto.

El caso es que  me barrunto que éste año la “cosa” va a ir más fina. Los días previos nos vamos calentando de ánimos entre amigos: que si no me vas a ver el pelo, éste año no te me escapas….cosillas por el estilo.
Todo muy sano y sin acritud. Tengo la suerte de que me rodeo de gente maravillosa y de buenísimo talante. Tengo presente que mi amigo Juanjo se me escapará en algún momento de la carrera, y que el otro Juanjo (si….vaya lío, dos Juanjos) que dará en un ritmo más lento.

Como no, nuestro Gran Prisi me plantea una estrategia perfecta: aguantar el globo de 1h40´ y en el km 10 despegarnos. Me parece perfectamente asequible, aunque siempre con la duda de si podré aguantarlo. Por otro lado, sabía que si quería acercarme al tiempo de 1h35debía enchufarme todo lo posible hasta el Coto sin llegar al colapso. Esos segundos o minutos me serían muy valiosos en la segunda mitad de carrera.

Llega el dia D tras una noche de somero descanso, dudas mañaneras y pinchazos en una rodilla. Vamos, lo de siempre. Hoy no se puede uno arrugar ni amedrentar ante semejantes chanzas. Hoy toca esforzarse y darlo todo durante hora y media escasa.

Saludos a los amigos, calentamientos y estiramientos y nos vamos al corral. La salida nos pilla desprevenidos y ahora toca apretar para buscar el globo del 1:40. Pero que digo globo….banderita!!! Abriéndonos paso entre esforzados corredores/as llegamos a su altura alrededor del km 5 aprox. Alberto, Luis, Prisi…por un momento pienso en pasar del crono y quedarme con tal enriquecedora compañía, perooo….¿¿¿somos leones o ratones?? Hoy toca lo que toca y hemos venido a correr y aún nos quedan muchas salidas todos juntitos a un ritmo más de charleta. Haciendo caso a mi “Garmin” interno, me apremio a seguir el ritmo en el que voy apretando pero sin forzar. De momento, Juanjo y yo vamos a la par y la cosa, aunque se hace duro, se puede soportar. Perderé su compañía en la bajada de Romancalderas cuando me paro a besar a mis niños y mi mujer. Desde ahí hago la carrera en solitario, perdiendo metros de la referencia de mi amigo. Queda claro que el asfalto es lo suyo….miedo me da cuando éste año haga la Trebol y el  MAM.

Pocos metros me separo del globo del 1:40 asi que toca apretar los dientes y no bajar el ritmo en la transición del Parque de la Coruña y el Coto. Tuve mi momento feo justo antes de Honorio Lozano, y quizás fue por lo que tenía por llegar que más por como estaba en si…en fin…cosas de cabeza. El caso es que a pesar de los pesares, me planto en CantosAltos bastante entero y a partir de aquí, preparando el último cartucho para clavar el cuchillo a fondo hasta meta.

Dejo la mente en blanco y tiro del resto. Cada vez más contento. ¡¡Claro joder!!¡¡Todo ha funcionado!! Me he salido con la mía y el esfuerzo ha valido la pena. Incremento algo el ritmo y voy pasando a corredores que minutos atrás hicieron lo mismo conmigo. Uno, dos , tres…pierdo la cuenta. Yo a lo mio. Meta , meta , meta… Última rampa y a las pistas. Busco avidamente unas caras familiares que me serán por siempre jamás mi más laureado premio. Aprieto el puño y piso el control. Buen trabajo chaval. Ëste no es mi terreno pero me he sabido defender. Esto es atletismo puro y duro, y el crono se cobra lo suyo a base de bien.

Voy dando besos y abrazos a amigos y familiares a los que agradezco sumamente el que estén perdiendo el tiempo en venir a ver a un paquete como yo entrar en meta sudando. ¡¡¡Muchas gracias!!! Pero aún me falta alguien. No quito ojo al arco de meta porque quiero dar un gran abrazo a una persona que días atrás y en anteriores ocasiones ha espoleado mi ánimo e infundido fuerzas para éste gran día. Todos le conocemos, pero pese a lo cotidiano de su presencia, nunca olvidamos que como el pan de cada día, das empaque al grupo, aportas su sencillez y sabiduría y en muchas ocasiones, tu granito de cordura. Sigue corriendo Prisi, siempre. ( más te vale….porque éste año en la Treboly el MAM…te voy a crujir!!!!!! Jajajajajajajja)

Hala!!!! Se acabó. Para mi el dia fue de 10. acabando con mi familia con una paella cojonuda y la satisfacción del trabajo bien hecho. La seguridad de que el año que viene será mejor incluso y el orgullo de pertenecer a un grupo que se desvive altruistamente para que el primer domingo de Marzo, en Villalba reine la Doble A




Aupa Siempre


Pd: como siempre, mi agradecimiento más intimo y personal a la persona que me infunde la fuerza, el valor y las ganas en esto del correr. Te quiero Ruth.

24 de febrero de 2015

Comienza el juego... UTMB

Somos pura evolución, movimiento continuo, aunque  a veces se nos olvide. Nos creemos un hito en pleno monte cuando no tenemos más arraigo que las hojas que se agitan al comienzo del otoño. Por eso, muchas veces necesitamos ver una vieja foto olvidada en medio de un libro a modo de marcapáginas, para ser conscientes de cómo todo lo que nos rodea en esa descolorida  estampa nos ha ido abandonando: nuestros propios rasgos juveniles, ese pantalón tan pasado ya de moda, aquella camiseta no tan moderna ni tan bonita como nos lo parecía entonces…
El tiempo pasa… la vida es un círculo incompleto  que vamos cerrando inexorablemente a modo de Enzo. Aunque a veces no queramos reconocerlo e intentemos soslayarlo, completamos invisibles etapas que van cerrando esa circunferencia etérea que es nuestra vida.
No era todavía un corredor de asfalto y ya estaba triscando por los montes. Me parecía durísimo completar apenas quince kilómetros de toboganes y he llegado a acabar distancias que creí imposibles. Afrontaba carreras vertiginosas con la fuerza del corazón para terminar haciendo recorridos en los que pesaba más la cabeza y la organización. Recuerdo las miradas de los que nos llamaban ‘locos’ finalmente subyugados por la misma enajenación de los trayectos de montaña. ¿Quién es capaz de tirar la primera piedra ahora?
Lesiones, lluvias, vientos a veces huracanados, esguinces, sinsabores, sufrimientos más allá del límite, nieves, hielos, cansancio ya desde el primer paso, golpes, caídas,... sangre, sudor y, a veces, lágrimas, algunas de rabia y otras de impotencia.
Pero también días de sol y gloria,  sensaciones puras, intensas, escalofríos de gozo, endorfinas,  saltos que nos llevan casi al cielo… y un muy buen puñado de amigos, a veces y según las situaciones, casi hermanos.

Si tuviera que elegir ahora buscaría las mismas sendas. Demasiados buenos recuerdos para olvidarlos en el pozo sin fondo de la memoria y fingir que no han existido, que ya no forman parte de mí. No puedo negar que soy culpable de haber deseado rebuscar entre esos paisajes abruptos y montaraces esa punzada intensa del sentimiento pleno,  esa sensación, casi inmoral, de sentirse por un instante inmortal. Cuando llegue la hora del lento pero inexorable decaimiento físico lameré mis penas con este ungüento milagroso, con este bálsamo de Fierabrás…


Ahora llega el reto final porque para mí marca el límite de mis aspiraciones, es el sueño siempre soñado hecho realidad. Más arriba sólo está ya el cielo azul y profundo de lo desconocido, el sabor insulso de lo  inaccesible. Por fin tengo la oportunidad de correr el UTMB, la ruta por excelencia, el círculo mágico donde lleva años habitando el deseo, mi propio deseo. Contemplar sus paisajes, recorrer sus sendas, degustar sus sabores, aspirar sus intensos cielos, es regresar a ese paraíso primigenio, poder disfrutar del edén a pesar de nuestra congénita mácula. Es como empezar a dar esa primera vuelta que inició este largo camino.
Pero, como tantas facetas de nuestra vida, todo, hasta lo que más anhelamos, conserva en su interior la semilla amarga de la duda, la desazón del miedo a no alcanzar la mayor alegría cuanto más cerca estás de ella, esa aterradora rueda de lo que pudo y jamás llegó a ser que nos impide disfrutar siempre y en todo momento de lo tan largos años luchado. Un pequeño suspiro separa nuestro júbilo de nuestro fracaso y es el precio que tenemos que pagar por intentar alcanzar nuestro singular paraíso. Bienvenido sea. Escaso sacrificio para quien tantos hizo.

13 de febrero de 2015

La CUT 2015 avanza.

Un año más y van... cuatro nos disponemos a realizar esa fiesta anual que los Locos del Cerro nos preparamos con toda la ilusión del mundo.

La elección de una fecha, de la propia ruta en si trazada sobre sendas márcadas y otras menos frecuentadas, la logística con todo lo necesario, la elección de los puntos de apoyo, incorporación o retirada; la prenda de recuerdo intentando que sea de la suficiente calidad para que perdure, etc... como véis una serie de labores necesarias pero que se realizan con el motor de la ilusión que a todos nos empuja y donde todos colaboran en la medida de sus posibilidades.

Van pasando los días, los meses, parece que nada se mueve, pero la CUT está presente y una vez más, cuando queramos darnos cuenta disfrutaremos de la doble A.

Se van cerrando detalles y una vez más todo va cobrando forma. ¡A por ella Locos!.



26 de enero de 2015

Vuestras primeras cien mil


Muchas gracias por haber sido 100.000 los momentos en que nos habéis deleitado con vuestra lectura. Sin vosotros esto habría sido una mera anécdota. Cien mil veces GRACIAS.

19 de enero de 2015

Road to UTMB.

Era la primavera del 2008, si la memoria no me falla,  una vez más me disponía a preparar mis entrenamientos habituales para el MAM. Durante el invierno había ido siendo habitual entrenar con un grupo de corredores del Club Deportivo el Castillo de Villalba. Entrenamientos urbanos durante la semana y de cañadas los domingos. Poco a poco me iba uniendo a ellos una bonita amistad, aunque llegado este punto pensaba que nuestros caminos se alejarían durante unos meses con el cambio de medio.

Así comencé a fijar los miércoles como el día específico para hacer recorridos por el Cerro del Telégrafo, fue en aquel momento donde para mi alegría encontré un compañero que se animó a compartir conmigo aquellas rutas. Aún recuerdo perfectamente sus quejas cada kilómetro final de regreso donde manifestaba que iba cansado y con los músculos tocados. Siempre dejaba la puerta abierta a la posibilidad de no volver en la próxima para descansar. Pero siempre volvía. 

Así juntos, y con la eventual compañía de algún otro aliado (Alex, Runero, Ppong...) fuimos trazando cortafuegos, depósitos, senderos de nuestro cerro. Así lentamente, empapándose de nombres conocidos para sus oídos (Fuenfría, Guarramnillas, Loma del Noruego...) lugares donde seguramente hasta aquel momento no se había planteado la posibilidad de correr. De utilizar la velocidad donde sólo había empleado la resistencia.

A aquellas jornadas, le siguieron muchas otras y poco a poco cada vez fueron más y nuevos amigos los que se fueron uniendo a nuestras escapadas. "Locos del Cerro" cariñosamente nos bautizaron los  compañeros que quedaron en el llano, en el asfalto.

Y pasó el MAM y llegó una nueva temporada y brotó la necesidad de correr por el monte, de forma natural, como el medio donde mejor se encontraba. Vinieron km verticales, carreras de media montaña, distancias de 20, 30 y una prueba de resistencia en Ezcaray que le quitó las dudas interiores que aún le quedaban, que le certificó como corredor de montaña. Llegó el maratón alpino madrileño ¿y luego?. Luego llegó un día donde a un chalado se le ocurrió plantear la posibilidad de afrontar una distancia de 80 km. Una prueba de un buen puñado de horas. Algo que supuso un antes y un después para todos nosotros.

El presente lo conocéis todos bien. Hoy en día la mayor parte de nosotros ha cubierto pruebas de ultradistancia. Los entrenamientos de tres o más horas son habituales. Somos un puñado de amigos que disfrutamos de cada salida y nuestro amigo un ejemplo de tesón y fuerza.

Mirando atrás, a ese comienzo que os he descrito, nada me podría hacer pensar cuantos y hasta donde íbamos a llegar. Era impensable plantearse retos de la envergadura de los que actualmente afrontamos.

Ahora sabéis que le llega el turno de tomar parte en la ultra de las ultras. La Meca del Trail running, la vuelta al macizo del Montblanc donde muchos de nosotros hemos soñado alguna vez estar, como corredor o tan solo como espectador. Pero lo que quiero transmitiros, lo que realmente siento, es que veo que de una forma u otra todos vamos a estar. Esta noticia la hemos celebrado como propia. Estoy seguro que todos aquellos que puedan no dejaran pasar la oportunidad de acompañarle in situ y aquellos que no puedan empujarán en la distancia. No dejarán de estar pendientes cada minuto. Deseosos de que todo se desarrolle felizmente.

Finalmente decir que no me queda la menor duda de que nuestro amigo va a disfrutar. Todos le conocemos. Tiene la fuerza y la resistencia necesaria. La experiencia de haber hecho mucha montaña. La capacidad analítica a la hora de tomar decisiones. Y sabiduría. Sabiduría para saber leer, mirar y vivir todo aquello más allá de la propia carrera y vivirlo como una experiencia inolvidable y quien sabe si irrepetible. 

Amigo Fernan, Biri. Corre por tí. Corre por todos nosotros. Desde hoy y hasta muchos días después de tu regreso donde te pediremos que nos cuentes una y otra vez, vamos a formar parte de tu equipación. Vamos a ser parte de ti, veremos por tus ojos, escucharemos por tus oídos, sufriremos los arañazos de las ramas en tus entrenamientos y el dolor de los tendones en las mañanas siguientes. Lo que te espera es apasionante. Disfrútalo como tú sabes.