14 de agosto de 2013

Mi Zegama Aizkorri (Parte 2/2)

Y allí me encuentro, a pocos metros de la cima del País Vasco. Con los 4 corredores escobas de la organización que cierran el control de la carrera, con los ánimos por los suelos y con una pelota en el músculo de la pierna izquierda que hace que no pueda moverme... 
 

No sé cómo explicar éste momento porque fue clave en la carrera, ya que cuando tenía ya casi asumido que no iba a finalizar la carrera y todas las ilusiones desvanecidas, miré en mi interior y busqué algo... una tenue chispa, como lo único positivo en mi interior en ese momento... decidí aprovechar una escasa luz y centrarme sólo en ella, creo que ésa chispa se la pudiera llamar; esperanza.

Y ya ves tú, en ese momento mirando al horizonte pensé, “igual no acabo ésta carrera, pero voy a intentar darlo todo... en esta carrera si merece la pena todo el esfuerzo, respeto mucho éstas duras montañas pero aún NO podrán conmigo... Voy a demostrar lo que valgo ¡¡Vamos campeón!!”
 
Y aún con dolor me levanto haciendo fuerza con los brazos, los escobas alucinan un poco pero al final consigo mantenerme de pié, decido echar a andar como puedo y le doy las gracias a los escobas para que no me sujeten los brazos al andar. A a partir de ahora a los llamaré también cariñosamente mis queridos “hombres de negro” por sus 4 camisetas negras.


Empiezo a andar muy despacio visualizando el Aitxuri y consigo superar el amasijo de rocas donde estamos metidos y muy poco a poco llegamos a la deseada cima de Aitxuri. A pocos metros me recuerdan los hombres de negro que estoy en la cima del País Vasco.

Tamboril con tres txistus. Cima Aitxuri.
Aunque voy andando con una contínua molestia en mi pierna, el simple hecho de ver ésta cima me causa una inmensa alegría, veo la una placa de San Bernardo y el tamboril con tres txistusque hace de buzón. A centimetros del tamboril tienen preparado el control, es una pequeña alfombrilla electrónica a modo de lector chip.

Los voluntarios del Aitxuri al comprobar las molestias que tenía al andar me echan en la pierna el que también será compañero esencial de carrera: Réflex.


Cresterío desde el Aitxuri.
Después de los ánimos que me brindan en la cima de Aitxuri, pienso que voy con bastante retraso en cuanto al tiempo de corte (por lo que actualmente estaría al límite de estar fuera de la carrera, si no lo estoy ya), pero los escobas continúan conmigo y me comentan que no preocupe de los tiempos. Compruebo que me sobrepasa un corredor (su nombre real es Iñaki L.) que iba muy pegado a los escobas e intento enganchar su ritmo a trote suave ya que estamos por cresterío y para nada es un camino de rosas.


Bajada "ostiagorri".
Para colmo el descenso desde Aitxuri tiene una visión aterradora.... Se llama popularmente y creo que muy acertadamente “ostiagorri”, con éste nombre y la visión vertical de lo que nos espera nos preparamos para agudizar la vista quitándonos el sudor y medir milimétricamente donde pisamos porque el terreno es excesivamente técnico.

Curiosamente no sé si por la inercia de la bajada empiezo a correr, y poco a poco voy descendiendo con rapidez (aún notando el bloqueo del músculo en la pierna), mucha cautela y maña con cada roca y piedra suelta y de repente... ¡zás! Resbalo y caigo con la cadera... pero rápidamente me incorporo y con el mismo dolor de la caída continúo corriendo, pienso “voy muy justo de tiempo para lamentaciones”. Corro y aprieto los dientes.


Noto que bajando el dolor no es tan intenso, compruebo que voy bastante rápido adelantando a Iñaki y aprovecho para animarle, mi ritmo de bajada es sorprendentemente bueno, me encuentro a gusto porque dentro de los dolores voy a un ritmo que me permite avanzar en un terrero muy dificultoso. Oigo a los escobas decir, “qué bien estás bajando, es un ritmo muy bueno, aún así ve con mucho cuidado”...
Concentrado.


La bajada es larga y da tiempo para escuchar algún resbalón importante de Iñaki y algún hombre de negro (menos mal que no soy el único). Consigo ver a lo lejos algún corredor, buena noticia.

Poco a poco llegamos aún en bajada al avituallamiento de Arbelardonde tomo rápidamente agua, sales y continúo el descenso. Por fín empezamos a pillar zona de prados y por senderos empiezo a despegarme considerablemente del grupo de los escobas y de Iñaki, consiguiendo mantener un ritmo de carrera constante y suave controlando en todo momento que el calambre no aflore, mirando siempre por donde piso ya que el terreno no es “llano” precisamente y las piedras siempre están presentes.

Zonas mágicas
Con algún calambre por el camino que intento sobreponer apretando los dientes, parando unos segundos, echando a andar y recuperando en segundos, continúo sacando fuerzas y echándome a trotar... éste será el constante sufrimiento que arrastraré desde aquí hasta donde tenga que llegar en carrera, lo tengo claro...


Pasando por algún bosque de hayedos y algunas zonas que son realmente mágicas que parecen estar sacadas de un cuento de hadas llego al avituallamiento de Oltzedonde intento recuperar líquidos y como alguna naranja. Siempre me paro a hablar con las personas del avituallamiento y dá gusto charlar con todos, de verdad dan ganas de quedarse un rato pero tengo que cortar la conversación porque no puedo perder más tiempo del que debiera hablando en cada avituallamiento, una pena.

Estoy situado en una de las zonas mas “corribles” de la carrera donde a parte de estar siempre presentes rocas en el camino, los constantes toboganes hacen que me recuerden los músculos que ya creía tenía olvidados de los ascensos anteriores... pero por suerte llevo ritmo y voy muy centrado.

De repente otro calambre en la misma pierna... recupero pronto y a seguir trotando.



Preciosa campa.
No todo es sufrimiento y concentración en el pedregoso camino, en esta parte de la carrera fue donde más disfruté. Correr por esta zona es sinceramente puro placer, levantar la mirada al superar un repecho y comprobar la preciosa alfombra verde que me rodea haciendo que el luminoso día de hoy haga que el color resalte más aún si cabe la belleza de estos lugares.

No podré olvidar por donde paso actualmente... es por un sendero que atraviesa la verde campa y a vista ya a lo lejos el “último repecho” que me espera (Andraitz), pero aún queda para llegar. Un grupo de preciosos caballos salvajes corriendo libremente se cruzan en mi camino, éste simple hecho me recarga energía y me causa un enorme placer, me siento parte ellos trotando por esta preciosa zona, me digo; “por estos momentos merece correr este tipo de carreras”, sonrío. Cuanta belleza.



Intento no mirar nunca atrás, sólo de frente. Creo que me he alejado mucho de Iñaki y los hombres de negro y no me puedo despistar porque éstos últimos vienen con el tiempo de corte carrera y su “vara virtual” forzando mi paso y evitando que se haga vago.

Noto calor, hoy estoy sudando bastante, no me esperaba para nada este clima tan caluroso por Zegama pero estoy acostumbrado a un clima más seco y por suerte voy sobrellevándolo bien.



Trotando sin pausa por un limpio senderito y rodeado de verde pasto puedo ver al fondo lo que parece una casa... creo que es la fonda de Urbia y está rodeado de gente donde que disfrutan del día de campo jugando y comiendo sentados en la misma alfombra verde. Soy el único que llega corriendo pero es como si hubieran visto a un famoso o algo parecido, ya que siento su energía a lo lejos oyendo los primeros aplausos que van en aumento según se van dando cuenta que alguien irrumpe su paz y armonía. Las voces de ánimo y notar cómo crecen los aplausos a lo lejos hacen que todos los dolores desaparezcan. Salto un pequeño arroyo y ahora sí de cerca noto cada aplauso y palabra de ánimo (voy sonriendo, es increíble que gran afición, única).

Fonda de Urbia, Subida a Andraitz al fondo.
Y por fín entre grandes árboles al lado de la fonda está el acogedor control de paso y avituallamiento de Urbiacon una alfombra rojiza que actúa de lector del chip, recibo muchos aplausos y continúo sin pausa ahora sí, de frente veo mi próximo objetivo a superar; la cima de Andraitz. Sigo mi ritmo lento pero constante.



La subida a Andraitz se inicia con un ascenso lento desde la ladera y se va acentuando la pendiente según pasan los metros, me encanta, ¡tenía tantas ganas de conocer ésta subida! Y parece que es fácil pero ya por el km 29,5 las piernas notan el efecto de ésta dura maratón y tengo que echar a andar en la subida cuando la pendiente se va haciendo un poco mas pronunciada, pero mi ritmo es constante y fuerte, voy bien y esta vez sí, a media ascensión miro atrás y compruebo que no está Iñaki ni los hombres de negro, ¡les he sacado mucha ventaja! bien.

Última cuesta a Andraitz.
Aún hay personas que siguen animando sentadas en la subida y consiguen que no pare un segundo en mi ascenso, que siga y me crea que aún puedo conseguirlo. Mis piernas notan que en cualquier momento el calambre está a punto de saltar pero continúo controlando el trote, el piso, la concentración, miro arriba y queda la última cuesta, muy pedregosa y aprieto los dientes... llegar arriba es un calvario y justo casi en la cima a escasos metros de la pequeña alfombrita lectora de chips me da otro horrible calambre... a pesar de los aplausos y muchos ánimos me quedo parado con dolor, pido réflex, me lo traen a toda velocidad y me rocían la pierna mientras me recuerdan que ahora es todo bajada hasta Zegama, escucho mediande wakie que avisan de mi paso al control de carrera. Reanudo y culmino Andraitz. Se vienen arriba explosionando de júbilo cuando reanudo mi marcha, se me pone la piel de gallina, esto es increible..



Bajada desde Andraitz.
Comienzo la bajada por la cara de la montaña que quería ver hacía ya varios kms. Es un sendero que baja vertiginosamente por la ladera de la montaña con peligrosas piedras que asoman en todo el camino (foto?), todo este descenso con varios metros de intensa pendiente y con alguna alerta de calambre voy trotando y más abajo la senda se rodea por verde pasto y me deja ver las vistas al fondo de Zegama. Esta zona es simplemente preciosa.


Bajada en zig zag con barro.
He bajado bastante y estoy entrando en un hayedo donde la bajada es en zig-zag, el camino se va humedeciendo hasta que el barro “chocolateado” es muy espeso y resbaladizo, tengo que ir con mucho cuidado. La bajada es sólo barro, acojona bastante si no estás acostumbrado y mi mirada está totalmente centrada en cada zancada. Llegando a un bosque de alerces, el camino de barro me llega a cubrir totalmente mis zapatillas y NO hay zonas del camino donde evitar el barro... aquí la habilidad de pisar por barro corriendo es básica para avanzar. Los patinazos que doy son tremendos, llegando a resbalar durante unos metros como si fuera por nieve... pero por suerte aún no me he caído ni una vez, creo que voy bien pero he perdido mucho tiempo en Andraitz.

Toda esta cara de la montaña es más sombreada lo que hace que la humedad sea mucho más abundante y dado el día que está haciendo, es de agradecer. El problema por este tramo de carrera hubiera sido si lloviese a cántaros (cosa normal por Zegama) creo que habría que ir con crampones, sería otra carrera totalmente distinta.



De repente bajando por una zona de hayedos casi llegando al avituallamiento de Itzubiaga, ¡zás! otro calambre... compruebo que llegaba Iñaki como las balas y me rebasa sin contemplaciones, ¿cómo se ha recuperado tan bien? No me preocupa, tengo que seguir con mis molestias y hacer mi carrera. Comienzo a correr y me siguen de cerca los hombres de negro, esta vez me dejan margen para que corra a mi ritmo, parece ser que voy bien de tiempo.



Cabaña.
Sigo bajando y pillo una pista forestal que culmina en una cabaña que llama bastante la atención, es muy bonita. Consigo llegar al avituallamiento Itzubiagadonde bebo, me dan réflex en las dos piernas, como algo, pregunto como voy de tiempo (me dicen que he recuperado mucho pero voy justo) y salgo sin demorarme demasiado.



Continúo, esta vez recuerdo que mi ritmo ahora ya es en modo “ultra trail” haciendo el troti-andar mi ritmo de carrera, los compañeros de viaje que a partir de aquí son inseparables hacen una experiencia bastante agradable porque charlamos de vez en cuando y el camino se hace más ameno.

En todo momento vamos compartiendo charleta incluso algunas veces mis parones por avisos de calambres o pausas para reanudar rápidamente.

Con su mimo, paciencia y magnífica compañía logro llegar al avituallamiento de Moanodonde charlo con los voluntarios, no pierdo apenas tiempo y tomo el tiempo justo para reanundar mi marcha corriendo.



Ahora el terreno parece más favorable y se puede correr mejor, pero el barro siempre está en el camino y algún hombre de negro se pega algún resbalón que le hace resbalar y caerse, pero se ven gente de la zona y están acostumbrados a este terreno, van muy bien. Me van ofreciendo agua en todo momento y comida, que agradezco de corazón pero el estómago lo tengo cerrado. Como a veces pero sin ganas.




Llegamos después de un duro repecho al avituallamiento Mandabidedonde nos tiramos demasiado tiempo de charleta, tengo que cortar la amena conversación pero el tiempo apremia. En esta última parte del recorrido los detalles de carrera se me van pasando de largo ya que voy muy centrado en cada paso, cada aviso de calambre, cada subida y bajada, cada piedra oculta en el barro que hace que tengas que rectificar la pisada sobre la marcha, cada salto y dejándome guiar por los escobas que me ayudan bastante con sus constantes palabras de ánimo. Creo que lo puedo conseguir, ahora no puedo fallar...



Ahora el camino pasa por sendero y con pequeños barrizales son parte de la imágen del camino. Los hombres de negro me recuerdan que para el último en llegar a meta igual dan una botella de vino y yo me echo a reír diciéndoles que si me lo llegan a decir antes no me esfuerzo tanto (mucho cachondeo trajo el tema y risas).



Charlando con mis compañeros de carrera ya conocieron que me llamaban “gonchu” y en algunos momentos duros de carrera gritaban fuerte animando, me recordaron “después de el siguiente repecho está el último avituallamiento”, y éste “repechito” que me hizo echar a andar ya que me fué muy duro subirlo.

Bajada desde Oazurtza.
Muy curioso este último avituallamiento de Oazurtzaya que unos cuantos voluntarios sentado en sillas como de un picnic entre amigos se tratase me gritaban a lo lejos según ascendía, gastando alguna broma y animando sin parar. Dios, ¡Como me costó llegar! Aquí creo que le dieron una botella de vino a un escoba y me la llevaron ellos.

Desde aquí el camino se desviaba por un sendero de bajada que agradecí mucho y después otra rampa de ascenso... uff ¡fuerza!...¡vamos!

Por una senda rodeada con unas cercas para animales
Bajada con barro.
el barro  era horrible, muchos resbalones y rozando el patinaje artístico pero por mi parte sin ninguna caída, por suerte el equilibrio lo mantenía en buen estado, siguiendo con dolor y sin pausa, vamos bien.

Después de hablar por walkie los hombres de negro me recuerdan un poco acelerados que vamos en tiempo pero no podemos parar... me sorprende que me digan eso a estas alturas porque hace no mucho me dijeron que iba sobrado... ¿que pasa aquí?, ¿es para meter ritmo?, ¿antes igual no llegaba y ahora sí?... Dá igual, ¡vamos!

La tensión aumenta y los escobas empiezan a hablar por el walkie talkie en euskera con mas frecuencia, creo que avisan por donde estamos en cada momento y el tiempo de carrera. Recuerdo las palabras de Prisi cuando me dijeron días antes que cuando vea Zegama de cerca y escuche el ambiente de la meta voy a tener unas sensaciones increíbles, y así fué. Por un momento levantando la mirada y agudizando la vista veo el arco de meta a lo lejos, allí está Zegama... escucho griterío... se me pone la piel de gallina... estoy cerca.



Llegando al pueblo.Pista de cemento
Llegamos a lo que parece un caserío y ahora dejamos el camino pasando a terreno cementado, continuamos bajando con bastante pendiente, ¡Dios! ¡como duelen las piernas por éste terreno tan duro! Tengo que aguantar el ritmo.

Bajo más rápido de lo que me parece, la tensión aumenta por momentos ya que oigo desde aquí el speaker de meta... los escobas gritan mi nombre, ¡¡vamos gontxu!! ¡¡Lo consigues, aúpa!!

Descenso duro, entramos en sendero de tierra y de nuevo terreno asfaltado en bajada, esta parte me la conozco!! Creo que ahora sí estoy llegando... ¡¡Como duelen las piernas dios!!


Los escobas están nerviosos y yo aún más, informan por walkie, estoy entrando al pueblo en esta dura bajada de cemento y ¡¡ya veo la carretera principal que está al lado de la plaza del pueblo!!

Y allí estaba Josema (Prisillas), mi querido amigo mordiéndose lo que le quedaban de uñas, asegurándose que era yo el que descendía agudizando su vista, al verle sentí un descanso enorme y grité como diciendo (ya estoy aquí Prisi, gracias por esperar) “¡¡¡ Prisiiiiiiiiiiiiii !!!”

La bomba, Prisi parecía que me estaba esperando con el látigo de siete puntas ya que al llegar no sé que me dijo pero fue como un “Correcoñoquenollegasjoder”, después vino un vamos que ya lo tienes, y no sé quien dijo que estaba a segundos del límite de las 8h... mi reacción fue de correr a fuego en ese momento y justo Prisi me recordó “No No!! ¡¡Que llegas!! No fuerces ahora!”, gran sabio, ya que al segundo del aumento de ritmo el calambre lo empecé a sentir y noté como empezaba a aflorar y NO... AHORA SI QUE NO JODER!!... “lasai gontxu”... Disminuí mi ritmo con la increíble tensión de pensar que igual no llegaba... no quiero que después de todo el esfuerzo que he hecho haya sido en vano... encima oigo como el speaker en meta grita mi nombre... uf debo enfriar la mente, sigue..., vas a llegar...



Agradecimiento a todos los aficionados.
Abrazando a los escobas antes de meta.
Piso ahora sí piso el terreno pavimentado del pueblo con las vallas de la kutxa a mi lado separando al público, oyendo el aumento de los aplausos a mi paso, lanzo un beso al increíble público a modo de agradecimiento y mientras corro, abrazo a los de los escobas que tengo a mis dos lados en ese momento ya que quería que ellos pudieran también disfrutar de mi meta, también se merecían parte de los aplausos.





Vídeo de meta.
Prisi se desmarca y sale como un rayo a meta y le pierdo de vista, yo me adelanto un poco de los escobas y ellos se dan cuenta, deceleran, y ahora sí, giro... Enorme espectación en la esquina de la iglesia, TODO el mundo aplaude me emociono, lloro. Último giro a la izquierda y VEO LA META, es grandiosa, bestial, el crono está a pocos segundos de marcar las 8h de carrera.... los calambres ya se pueden quedar en casa porque estoy totalmente emocionado.... Antes de rebasar la línea veo a Prisillas aplaudiendo en un lateral del globo de meta y antes de rebasar la línea de meta decido darle un abrazo. Aquel que me enganchó a este mundillo al que considero maestro y amigo también se merece mis respetos y aprecio en esos momentos.

Entrada en meta.
Prisi le sorprende mi reacción y rápidamente después del rápido abrazo me empuja hacia la meta con mucha “prisa” y ahora sí, oigo el pitido de la alfombra lectora de meta... ahora puedo decir que soy un finisher de la Zegama-Aizkorri. Estoy completo.

Siento en ese momento que no estén en meta mi hija, mi mujer + familia porque hubiera sido simplemente perfecto.

Me asaltan con una botella gigantesca de cava y me rocían con ella, ¡¡pero si soy el último!! ¡¡Que emoción!!



Me giro hacia atrás donde están mis queridos hombres de negro aplaudiendo, y me dirijo a cada uno de ellos a darles un sincero abrazo. Y cariñosamente me dan la botella de vino que me guardaban. GRACIAS de nuevo, sois parte de esta meta, no os olvidaré.

Se acerca a felicitarme Maider con su hijo, ¡¡que bueno!! En ese momento me acuerdo de mi hija que no ha podido asistir y muestro mi gratitud por sus felicitaciones. Llega uno de los organizadores de carrera que es un tipo grandote que me hace beber cava y me da un abrazo y me levanta el puño como si fuera un titán, como si hubiese ganado, ¡Que verguenza!, ¡no sé si merezco esto! Yo soy un corredor humilde... Me hacen fotos, no sé donde mirar...

Último y feliz.
Después de algunas fotos, sólo doy las gracias. Seguidamente me entrevistan para la Etb y recojo la bolsa de finisher con exquisitos productos de la tierra.

Recibo felicitaciones de algunas personas entre el público que estuvieron en algún avituallamiento y que recordaban que iba con serios calambres. Me alagan con sus felicitaciones.



Me dirijo lentamente a la zona de descanso y saludo a mi amigo Dioni, me siento con él en una silla. Observo que en esta zona tienen para comer de todo, y me ofrecen hacerme un bocata de lo que quiera, pero ahora mismo mi estómago está cerrado. Aún así me traen cacahuetes y me dicen que me sentará bien. Son todo agradecimientos, ahora sólo quiero descansar.



Pasan por la zona de descanso donde estoy algunos escobas y le ofrezco la botella de vino que me dieron para que se la beban entre ellos, se han portado muy bien conmigo, pero no la aceptan y me lo agradecen enormemente.

…

Allí sentado en una silla de plástico, con la mirada absorta, molido por el esfuerzo realizado, me siento lleno y orgulloso. Soy feliz. He quedado el último en esta exigente carrera y aún así no me importa, el simple hecho de ser finisher me llena de alegría. Aquí no hay medalla, pero el simple recuerdo de todo lo que engloba esta carrera es el mejor detalle que pueden hacer.

.....
Me quedan tantas líneas escribir, tantos detalles por explicar, tantas palabras de ánimo de los anónimos aficionados que no fueron en vano, tanta pasión, amor por la montaña y enorme respeto hacia los corredores de montaña... tendría que emplear más espacio que una simple crónica de carrera y finalmente.... ¡conseguiría dormiros del todo!


Espero repetir el año que viene, sino al siguiente o al siguiente. Os llevo en el corazón para siempre.




Si algún día tengo que recordar algo bonito de mi vida, Zegama Aizkorri sería una de ellas.

15 de julio de 2013

"y si hace calor te retiras..." Crónica de Galarleiz 2013

Esas fueron las palabras de mi mujer en los días previos a mi aventura, una frase que me da la impresión que se va convertir en una de nuestras habituales en los encuentros de los Locos.



Tras haber disfrutado de un paseo turístico express por Bilbao y de unos pintxos por las cercanías de la Playa de Concha en Donosti, nos pusimos de camino a Zalla para recoger el dorsal y orientarnos acerca de un lugar en el que pudieran esperar  mi paso mis Cachorros y la Loca mujer. Esto suena un poco mal pero eso de que "dos que duermen en el mismo colchón..." es muy cierto. Ya sólo el hecho de seguirme hasta allí y de aventurarse a recorrer carreteras(mas bien caminos forestales) bien merece el apelativo de Loca de Cerro.

Una vez que visitamos el lugar de encuentro, una bonica "zona recreativa" llamada La Porkeriza y calcular distancias y tiempos, regresamos para hacer las últimas compras de avituallamiento y nos fuimos al hotel rural a cenar , preparar los trastos de correr y a intentar descansar.

A las 7h. suena el despertador, y en 30 minutos estamos subidos en el coche para que me acercaran a la zona de recogida de los autobuses que nos llevarán a San Pelayo (782m) para la salida. Unos minutos de espera y encuentro sitio en el segundo autocar. La family de vuelta al hotel a dormir un ratico mas.

Unos 45 minutos después estaba en la zona de salida entregando la mochila en el ropero, con todos los rituales habituales previos realizados apenas a menos de 5 minutos de la salida. Enciendo el Garmin que me había dejado mi COMPI y "sorpresa", sin batería. En lugar de contrariarme decidí pensar que si algo tenía que salir mal iba a ser esto, y pensé "tal vez sea mejor."


Puntualmente a las 9:30h se daba la salida, y yo fiel a mi estilo en cola de pelotón. 1,5km de asfalto y llegamos a una pista que poco a poco va ganando pendiente. Y casi sin darme cuenta estoy con mi ritmo TRACTOR llegando a la primera cima, la mas alta y larga en distancia, el Zalama (1332m km7,5). Allí paso en 1h10´, primer avituallamiento y de momento la temperatura es buena. Una bajada por una pradera, en la que curiosamente me despego de un compañero de viaje y me acerco mucho a los siguientes. De nuevo a subir, ahora toca el Lamana(1200m.) 9,5km. El paisaje es una pasada, y al ritmo que voy lo puedo disfrutar mucho, verde por todas partes, muchas praderas, lo que hace ayuda en las bajadas que que me deje caer sin retener mucho. Adelanto a dos compañeros y tras preguntarles que tiempo de carrera llevamos me dispongo a subir al siguiente pico, en este caso Maza del Pando (1095m km12,7). De momento la sensaciones son buenas, en las subidas puedo llevar un ritmo majete y las bajadas no son nada técnicas, lo que me ayuda a ir recuperando. Un pequeño y precioso "cresteo" por un sendero algo mas técnico me hace bajar un poco el ritmo para evitar sustos. y tras salir de una pequeña zona arbolada empiezo a divisar unas "zetas" y un pico bastante curiosito.

Subida al Balguerri(1104m)
Si hasta ahora después del Zalama las subidas eran más bien cortas, la del Balgerri (1104m km16,7) si era algo mas larga, unos 3km con unos 230m. de desnivel positivo, la mitad por buena pista y el reto por una verde pradera. En ese punto me pasa Aketxa Peña, el primer clasificado de las MTB. A partir de aquí una bajada algo rota y subida técnica al Ilso de Estacas (1037m km18,1) En la bajada alcanzo a Jesus, un corricolari de Colmenar conocido de algún entreno de la MAGOVIA. Le paso comentándole que prefería bajar algo mas ligero para no cargar mucho los cuadriceps. Hasta ese momento el ritmo era entorno a los 6,5km a la hora y muy buenas sensaciones, pero en la siguiente subida se empezó a sentir cómo la temperatura empezaba a ser considerable y la humedad se dejaba sentir. El pico en cuestión era Maza Panzo (1027m. km19,7) La bajada al avituallamiento situado en el medio maratón se hizo larga, una pista en falso llano sin mucha sombra que me sirvió para hacerme una idea de lo que me espera de aquí en adelante. Casi sin darme cuenta casi un litro de agua dejé caer a mi estómago. El tiempo hasta aquí el esperado 3h30´, y encontrándome bastante bien.

Y tras el breve paso por el avituallamiento, esas buenas sensaciones desaparecieron por momentos, la subida al Burgüeño (1037m km23) se me hizo dura, al calor y la humedad se unió lo técnica de la subida (con lo poco me gustan a mi estas cosas). En la cima unos amables (ya entrados en años) voluntarios me ofrecieron un poco de jamón y un trago de vino que no pude rechazar, chiquita subida se pegaron los hombres como para decirles que no. Allí me uní a Jesús para afrontar juntos los siguientes kilómetros. Me comentó que también le estaba costando aclimatarse al calor tan húmedo que estábamos soportando. Los primeros metros de la bajada, algo técnica para mí, los hicimos tranquilos. Los siguientes ya por una pista muy verde nos sirvieron para recuperar algo las sensaciones, pero siempre intentado controlar el ritmo para no pasarnos y acelerar una posible deshidratación.
Kolitza(875m) desde Terreros(909m)

Enseguida llegamos al km25 y una pista en ascenso nos lleva al Terreros (909m km26,1) que tras una corta pero técnica bajada nos conduce al avituallamiento previo a la también corta pero no menos dura ascensión al Kolitza (875m km26,7). Comentamos con los amables voluntarios el calor que estaba haciendo y nos dijeron que tuvieron que solicitar mas agua por que se les estaba agotando. A diferencia de otras carreras no ponen ninguna pega al consumo de agua y demás viandas, mas si cabe con la que estaba cayendo.    

El mejor avituallamiento
Un largo descenso nos esperaba, unos 350m 4,5km,  algo técnico al principio, con una pista en llano para rematar el descenso en el punto de encuentro más esperado del día. Allí se encontraban los míos, con un agua muy fresquita, un Monster que me dio la vida, y lo más importante su presencia y apoyo. Comentamos  el calor que hacía y llega la pregunta de Silvia ¿quieres algo más? y mi respuesta "Pues llegar ya", llegó la frase protectora "pues retírate" a lo que no pude nada mas que responder "si he llegado hasta aquí es para triunfar" y con unas lagrimillas de emoción inicié la larga subida a la Garbea (719m km37,8).

Al inicio dejé atrás a unos ciclistas que iniciaron la ascensión un poco mas tarde. Este detalle y lo bien que me sentó el Monster me ayudó a pensar que el reto se estaba acercando. Echando cuentas, faltaban 12km, la subida a la Garbea, su complicado descenso por el cortafuegos, el temido y ansiado Martinxu no debía llevarme más de dos horas y media. Y efectivamente así fue, en la cima de La Garbea de nuevo avituallamiento con voluntarios super amables, me ofrecen echarme agua por la nuca, un pequeño pincho de tortilla de su comida, y me alertan de lo complicado de los primeros metros de la bajada. Y con la "habilidad" que me caracteriza comencé el descenso y gracias al lluvioso invierno que hemos tenido aproveche la zona de hierba que ayudaba a tener mejor agarre. Al terminar el cortafuegos una larga pista con terrenos cambiante, hierba, grava, tierra y una verde pradera desde la que se divisa el Prado Martintxu. Cruzo la carretera ayudado por unos voluntarios que pararon unos coches y llego a un maravilloso avituallamiento a la sombra, con plátanos, agua y Powerade para dar y tomar.
Inicio del Prado Martintxu
Aprovecho para bajar la temperatura corporal pensado en la ascensión al Basoaga (347m km 37,8) en el que se encuentra el temible y no menos emotivo Prado Martintxu, unos 350m. con un 31% de desnivel flanqueado por las banderas de todas las comunidades autónomas de los participantes de la prueba.
A mitad de subida una de las motos de los sanitarios que tan bien cubren todo el recorrido para auxiliarnos, no es capaz de subir. Aquí me miro el logo que llevo en los pantalones y el de la camiseta y pienso "venga chicos, que va por vosotros". Gracias a las pisadas se van formando pequeños apoyos que "facilitan" si cabe la ascensión. Una vez arriba decido sentarme a contemplar el Prado desde otra perspectiva, la perspectiva del que le ha vencido.



A partir de aquí 100m. de disfrute personal conmigo mismo, empezando a creerme que el reto estaba logrado, un corto descenso por pista y tras un pequeño repecho llego al último alto, el Bolunbro (316m km39,5) que tras otro corto descenso bastante empinado desemboca en una pista entre eucaliptos en el que uno de ellos se encuentra un cartel que indica "ÚLTIMO KILÓMETRO". Aviso por whatsapp a Alvi que ya estoy llegando y casi sin  darme cuenta me les encuentro esperando a 300m de la llegada. Unos metros trotando con ellos, les pregunto que si entran en meta conmigo y tras la negativa respuesta acelero el ritmo. Según me acerco empiezan los ánimos y aplausos de los que todavía andan por allí, y paso bajo el arco de meta en 8:00:41....muy contento y satisfecho. Unas fotos bajo el arco con mis Cachorros y derechito a las carpas.
 

Una carpa dedicada a Coca-Cola y refrescos varios en la que se podía repetir cuantas veces quisieras.
Otra carpa con sandía, melón, plátanos, frutos secos, bollos, vamos completita y sin restricciones. Un poco mas allá, el ropero y la entrega de la bolsa del corredor. Esta incluye Buff, toalla, calcetines y camiseta con el logo de la carrera, y lo mejor la medalla de "Amaituta" que guardaré a buen recaudo.

En menos de 30 minutos estábamos en el coche de vuelta a casa, le pedí a Silvia que si podía llevar ella el coche, y la verdad es que me vino de lujo, poder ir con la piernas estiradas creo que me ha ayudado mucho a la recuperación.

En conclusión, preciosa carrera, con un trato de la organización impecable, avituallamientos adecuados completos, atención sanitaria a modo de motoristas yendo y viniendo constantemente, muy muy recomendable. El recorrido muy bonito, durillo pero sin muchas zonas técnicas, que ayudan a poder trotar bastante. El único pero, por poner alguno, la hora de salida un poco tardía, para los que vamos en la cola del pelotón pasamos mucho calor.

Y cómo siempre agradecer el apoyo y confianza de todos LOS LOCOS, saber que estabais pendientes de mi, me ayudó mucho a seguir adelante en los peores momentos. Y sobre todo a  mis Cachorros y mi Loca por estar siempre ahí y acompañarme, ayudarme y darme ánimos siempre. GRACIAS a TODOS.

y cómo no podía ser de otra manera...

                                                           .......sigo Sumando y trotando...


4 de julio de 2013

Pareado de un loco cansado



               TP60 Cá

Seis y media en la cruz roja
Quien madruga Dios le ayuda
Pero correr a esta hora...
No demuestra gran cordura.

..... Pasamos por el puente del Perdón, 
los chicos corren, las chicas nón.

Estamos en la plaza de Rascafría
Nos echamos crema ultravioleta
Pa' cuando el sol aprieta.

Y las provisiones pertinentes
.... Por si alguno desfallece.

Posiciones en salida
El pulso corre, la barriga encogida.

Suena un disparo atronador
¡dios mío qué es eso!
Es Mikel, el explorador.

Comienza la carrera, 
entre risa y carcajada
Y hay un imbécil que grita
¡Vamos, ya no os queda nada!

Cortos son los pasos,
pequeñas las zancadas
Y cada metro que avanzamos
Se separan las miradas.

Kilómetro dos y ya estoy solo
Entrena más, cabeza bolo!!!
Me digo a mi mismo 
Entre sollozos.

Me encuentro Locos en el nueve
Les saludo con soltura 
Y hago que resuene
¡Vamos Tortugas!

Proseguimos la subida
Paso abajo, paso arriba
Y llegamos a la cumbre 
¡¡¡Ay que ver, cómo se sufre!!!

Desde aqui hasta Peñalara
Que es mas bien una escalada
Y pasando por Claveles
Ya estoy hasta los cimbeles.

Recorrido un cuarto de trayecto
En principio desfallezco,
Pero con tesón y valentía
Continúo mi travesía.

La bajada hasta la Granja
Se grabó en mi pensamiento
No por clima ni terreno
 Si no por el sufrimiento.

A la Granja yo llegaba
Con mi novia ya apenada,
Pues ella aún no sabía
Donde diablos andaría.

En La Granja ya pensé
Si yo aqui me quedaré,
Pero mi mente obcecada
Llegará a Navacerrada.

Dioni y Chorry me acompañan,
Kike y Lolo forman grupo,
Somos cinco en la manada
¡y de Victor ¿qué se supo?!

Nicky tira millas
Con energía a raudales,
A Alex le mató claveles
Falló el método Morales.

Mikel dice que abandona,
Angelillo en casa esta,
Uno por el tobillo
Y el otro por Madelman.

Voy camino de una casa,
De la Pesca es el destino 
¡Qué calor el que se pasa!
Sin la sombra de algún pino.

A mitad de la ascensión
Me suena una llamada
Y mi madre con razón, dice:
Si estás cansado, ¡¡¡Para!!!

Me refresco en la Fuenfría,
Que me da algo de vidilla
Gonchu dice, continúa
Y más, me animó Prisillas.

Poco me queda hasta el puerto
Y sin ánimo prosigo,
Esto no fue buena idea
Para que huevos me inscribo.

Locos, Locas y Cachorros
Con sus cánticos me alentan
Y mi novia la que dijo
¡¡Yo contigo hasta la meta!!

Todo rojo me lo noto
Debajo del pantalón,
Debo tener el escroto
Puro rojo pimentón.

Rafa y Lluvio ya han llegado
A las cuatro no han entrado
Un rato les has sobrado
¡Vaya paliza se han dado!

Mas Locos llegan después
Cada uno en su nivel,
Mientras estos dos cabrones
Se dan unos chapuzones.

Los tractores a su ritmo
Chema les acompaña,
Carlos, Hugo y Ricky
Otra vez a por la hazaña.

Nos queda poco pa' meta
La Patris sigue a mi lado
Y un cadáver el que lleva
A la izquierda del costado.

Esto pronto acabaré
Volví a hacerla entera,
No se si me apuntaré
Para ir a otra carrera.


Bueno, esta ha sido mi primera participación en el blog, he tratado de hacer algo original y diferente. Y aunque suene a peloteo quiero decir, que yo no haría este tipo de carreras si no es porque la gente con la que me gusta compartir esta afición, es la que realiza este tipo de rutas. Seguiría gustosamente haciendo asfalto, pero hago lo que haga falta por estar con la gente que me siento querido. Un abrazo a todos Los Locos, Locas y Cachorros.

Vallejo y la Patris.