16 de noviembre de 2009

Falda y Cañada. Un clásico



Uno de los circuitos de entrenamiento clásicos, con 14 kilómetros de distancia es un recorrido cíclico típico de la zona, ya sabéis, desniveles más o menos fuertes, toboganes, tierra y asfalto.


Saliendo de las pistas nos dirigimos hacia el tanatorio, único tramo más o menos llano de todo el recorrido, una vez allí entramos en el cerro, siguiendo el camino que en un futuro bordeará el nuevo hospital e iremos hacia Moralzarzal, muy a nuestro pesar, dejaremos a nuestra izquierda el cortafuegos y la cuesta gris, al final del camino cogeremos el camino del depósito hasta una de las puertas, que atravesaremos para entrar en el pueblo de Moralzarzal.


Una vez allí el asfalto toma el relevo de la tierra de forma temporal, bajaremos hasta la rotonda de la carretera de Villalba y sin más dilación "disfrutaremos" de la cuesta del Puskas (llamada así desde mi más tierna infancia) hasta su zona superior, donde giraremos a la derecha y seguiremos subiendo hasta llegar hasta el camping. La Cañada Real Segoviana y sus pistas de tierra nos esperan en ese punto, ya de vuelta hacia Villalba cruzaremos la carretera a la altura de la gasolinera y continuaremos hasta la Dehesa, en la que entraremos a la altura del colegio Vazquez-Diaz, solo nos queda el remate, la famosa cuesta del cementerio, seguida de un agradable descenso hasta el lugar de origen.


El perfil:

13 de noviembre de 2009

Las mil caras del Cerro

 La inoportuna lesión de Prisi nos ha evitado una paliza de las buenas, estaba yo temiendo un maratón de viernes con curro posterior, pero no ha habido suerte, esa cadera precisa descanso y había que dárselo. No obstante, siempre hay un plan B, y aunque no nos caractericemos precisamente por nuestra decisión, ha sido duro y complicado decidir dónde ir, al final hemos aprovechado bien la mañana.

 Y que mejor que hacerlo en nuestro querido Cerro, caminando con ritmo vivo y buscando nuevos caminos, sendas y campos que atravesar durante nuestras correrías.

 Al final, entre otras, dos conclusiones a destacar, la primera, que el Cerro es mucho más que lo que conocemos, por doquier surgen nuevos rincones que conocer y trotar, y la segunda, una gran perogrullada, es que no corremos por llegar antes, sino por llegar más lejos.

Cambios...

 Como podéis ver, hemos cambiado de "casa", y es que los tonos rosas no terminaban de convencerme... Espero que os guste.

8 de noviembre de 2009

Ese gran enemigo

Llevo ya bastantes años en esto de hacer deporte y en la salida de hoy me he dado cuenta de que, después de haber practicado unos cuantos, en todos ellos hay un denominador común: los días de viento son horribles. Incluso lloviendo o nevando, siempre terminas con el regusto de haber superado una dificultad más y haber disfrutado a pesar de ello. Sin embargo y en mi caso, en días como hoy llego a casa con la sensación de que he perdido una buena oportunidad de quedarme en el sofa. ¿Es algo que sólo me afecta a mí? ¿Va a ser verdad que estamos mayores?

5 de noviembre de 2009

Querer y no poder

Todos los que dedicamos un rato de nuestras vidas a esto de correr oímos siempre cómo alguien, bien por lesiones, bien por las tareas familiares, bien por mil y un otros motivos, está en dique seco durante algún tiempo. Ahora, aunque sea parcialmente, me está tocando también a mi ¡y es una jodienda!.

Esta entrada es tan sólo para desquitarme un poco y poder gritar:
¡Estoy hasta las calandracas!
(aunque peores motivos mantienen a otros en el mismo dique)

Aupa a todos los que estamos ahí, porque siempre tenemos que contar con que en algún momento volveremos a volar.