Ayer se pudo sentir de nuevo en nuestra querida Dehesa el rugido de las Trabuco.
Nuestro amigo Fernan pudo por fin disfrutar de unos km de carrera que tanto y tanto estaba deseando. La llegada del nuevo horario, el clima, todo invitaba a disfrutar del deporte al aire libre y él no podía. Ayer sí, ya sí y, espero que de forma pausada pero definitiva.
Es curioso, yo llevo prácticamente un mes entrenando "casi" en soledad. Desde su parón entre horarios y circunstancias me ha tocado entrenar sin compañero/s, salvo contadas excepciones y, aunque sobre todo últimamente, he intentado coincidir con el personal me había sido imposible.
Ayer como digo, nuestro amigo volvió y con él atraidos como por imán aparecieron multitud de compañeros que parece quisieran acompañarle en su regreso. Gente que hacía semanas no veía.
Por algo será y desde luego merecido.

