En espera del Kilómetro Vertical de la Barranca, seguramente la única carrera preparatoria que haga antes del MAM, ya que Tres Refugios va a ser complicado de correr, la semana ha resultado de lo más completa y entretenida.
El lunes, acompañado por Prisillas descubrí "las tuberías", que no son los Tubos de Cabezas en pequeño, aparcando en el Ventorrillo, por la pista forestal hasta el Mirador, en subida continua y a ritmo más fuerte de lo que en principio debía llevar, por lo que tuve que andar en algunos tramos, a partir de allí una preciosa senda que nos llevó hasta el Collado de las Cabrillas para bajar después al Puerto de Navacerrada y, por el camino del Calvario, volver al Ventorrillo.
Sensaciones encontradas, vuelvo a darme cuenta de que no estoy al mismo nivel que mis compañeros y que las subidas constantes a desniveles medios pueden conmigo, llevo mejor Los Tubos que las subidas por pista… ya veremos como evoluciona. Por otro lado, me voy encontrando mejor según pasan los kilómetros, y la "paliza del domingo" no causó demasiados estragos durante los catorce kilómetros que duró el "paseo".
Martes y Miércoles de descanso, necesario, me ha venido bien.
El jueves visité mi terreno, la Sierra de Hoyo, injustamente olvidada por muchos, para mí es como correr en casa, eso de salir por la puerta y entrar en ella no tiene precio, recorrido clásico, buscando el Pico de Águila, 6 kilómetros de constante subida por pistas al principio y por sendas bastante técnicas en algunos momentos, duro, muy duro, pero divertido, controlando el ritmo en todo momento, más despacio de lo que las piernas y el corazón pedían, sabiendo que la subida de vuelta se hace terriblemente complicada. Como curiosidad, en la bajada, difícil, por una senda que en época de lluvias es un arroyo, volví a torcerme de nuevo el tobillo izquierdo, otra vez sin consecuencias más allá de un dolor durante unos metros… tengo que extremar las precauciones porque en una de estás me quedo sin MAM. Al final, 17 kilómetros y pico, bien.
Y hoy viernes termino los entrenamientos, como no, con un "paseo por el Cerro", intentando entrenar esas pistas de medias pendientes que tanto me cuestan, así que esta vez he dejado de lado los cortafuegos y he subido directamente desde Moralzarzal por la pista del depósito hasta la cima para quitarme los 3 kilómetros de aproximación ida y vuelta y poder dedicar más tiempo a esas "maravillosas" cuestas. Una vez arriba, bajada por las zetas hasta el pilón, un poco de agua, media barrita y vuelta para arriba, no puedo negar que con dificultades, bajada posterior por la pista, subiendo después medio cortafuegos hasta la senda que lleva al depósito y bajando desde el depósito directamente por el camino que tiene los tramos de hormigón, muy técnico y con las piernas cansadas, buscando sensaciones que pueda encontrarme en algunos tramos del MAM.
Casi 17 kilómetros, a ritmo majo gracias a las bajadas por pista, que aún haciéndolas reservando fuerzas, vienen muy bien para maquillar la lentitud de las subidas. De sensaciones genial, pensando no solo en lo que me espera el día 21, sino también en como convencer a la familia de que hacer en un futuro un poco de ultra no es una locura.
29 de mayo de 2009
26 de mayo de 2009
Triple Corona.
Pues ya estan hechos los entrenos programados para estos 4 días, tal cual comenté. Una base sólida sobre la que cimentar las próximas 3 semanas y la participación en el MAM.
Y como una imagen dicen que vale más que 1000 palabras, han sido los siguientes:
Viernes 22 de mayo en el Cerro del Telégrafo.
Domingo 24 de mayo en Navacerrada, Cotos, Cabeza de Hierro, Navacerrada.
Lunes 25 de mayo, Mirador de las canchas, Cabrillas, Navacerrada, Calvario.
Resultado 56,5 km por terreno exigente en su mayor parte y en una altitud superior a la habitual en muchos de ellos.
Hoy las piernas cansadas e incluso con unas agujetas con las que no contaba ayer fruto del recorrido del domingo.
En general positivo y contento. El viernes fue el día más duro por el bochorno que sufrimos y la aridez del propio cerro. Domingo con mucho respeto, yendo a más y acabando muy entero. Con ganas de más. El lunes muy cómodo también sorprendido con los ritmos ya que tenía la sensación de ir despacio (24' en el mirador, como alguna otra vez) y suelto en el resto del recorrido. Eso sí, conforme con el kilometraje más reducido.
La mayor parte de ellos en la inestimable y agradecida compañía de mi amigo Mikel al que espero que estos km le sirvan tanto como a mi.
Esta semana y la próxima seguirán siendo de acumulación de km. De resistencia más que otra cosa. La siguiente reduciremos duración a los rodajes e intentaré disfrutar de ritmos más agresivos durante esos esfuerzos más breves y la del maratón de mantenimiento muscular.
Antes de lo que pensamos, un año más estaremos escuchando la bocina de salida.
Y como una imagen dicen que vale más que 1000 palabras, han sido los siguientes:
Viernes 22 de mayo en el Cerro del Telégrafo.
Domingo 24 de mayo en Navacerrada, Cotos, Cabeza de Hierro, Navacerrada.
Lunes 25 de mayo, Mirador de las canchas, Cabrillas, Navacerrada, Calvario.
Resultado 56,5 km por terreno exigente en su mayor parte y en una altitud superior a la habitual en muchos de ellos.Hoy las piernas cansadas e incluso con unas agujetas con las que no contaba ayer fruto del recorrido del domingo.
En general positivo y contento. El viernes fue el día más duro por el bochorno que sufrimos y la aridez del propio cerro. Domingo con mucho respeto, yendo a más y acabando muy entero. Con ganas de más. El lunes muy cómodo también sorprendido con los ritmos ya que tenía la sensación de ir despacio (24' en el mirador, como alguna otra vez) y suelto en el resto del recorrido. Eso sí, conforme con el kilometraje más reducido.
La mayor parte de ellos en la inestimable y agradecida compañía de mi amigo Mikel al que espero que estos km le sirvan tanto como a mi.
Esta semana y la próxima seguirán siendo de acumulación de km. De resistencia más que otra cosa. La siguiente reduciremos duración a los rodajes e intentaré disfrutar de ritmos más agresivos durante esos esfuerzos más breves y la del maratón de mantenimiento muscular.
Antes de lo que pensamos, un año más estaremos escuchando la bocina de salida.
Sus Majestades "Los Tubos"
Tras la pájara protagonizada el viernes no puedo negar que me enfrenté a la “etapa reina” del fin de semana con cierto temor, los Tubos de Cabezas nos esperaban y no se les podía defraudar; mochila de hidratación, barritas energéticas, muchas ganas y una buena dosis de paciencia eran lo necesario para pasar el arreón de manera exitosa.
Como de costumbre, todo empezó muy temprano para ser domingo, a las 8:30 de la mañana “los locos del cerro” nos uníamos a otros corredores en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada y sin más dilación, encaramos la primera subida a la “Bola del Mundo”, en poco menos de cinco minutos las primeras y a la postre únicas dudas del día vinieron a mi mente, los gemelos, castigados por las jornadas anteriores, el desnivel de la subida y tal vez la falta de calentamiento previo a la misma parecían explotar, no llevábamos 300 metros recorridos y ya estaba sintiendo la necesidad de parar, de darme la vuelta, mandar el MAM al carajo y dedicarme a corretear por la Dehesa, que es más sano y no duele. En estos momentos es donde aparece Prisillas y te recuerda dos cosillas, “al tran tran” y paciencia, por supuesto que sigo adelante, cada vez un poco mejor, hasta coronar el alto, una vez arriba, precioso el camino por la “Loma del Noruego” hasta llegar a Los Cotos, trotando en los pinares y disfrutando de cada paso. ¡Vale la pena subir la Bola cuatro veces con tal de poder correr por aquí!.
En estas llegamos a Cotos, y tras el avituallamiento correspondiente, decidimos conocer los Tubos, la tensión se palpa en el ambiente (cursi y manido recurso literario sin más) cuando tras pasar el río miramos hacia arriba y vemos lo que nos espera. Otra vez el maestro Prisillas al lado… “tran-tran” y paciencia… “tran-tran” y paciencia, y poco a poco, entre piedras grandes y pequeñas, mirando al cielo y al suelo, aprovechando la velocidad de crucero para hacer alguna que otra foto y admirar el paisaje, llegamos a la parte de arriba, como de costumbre, llegué algo rezagado, lo normal yendo con estos chicos que están como toros, pero bien como para disfrutar, no solo esta subida, sino el resto de la jornada.
Da la sensación cuando se llega arriba de que todo está hecho, nada más lejos de la realidad, la salida de Cabezas, entre grandes piedras, utilizando piernas, brazos e incluso dientes para no caer se hace complicada mentalmente, y el paso por Valdemartín hacia Bola es más largo y complicado de lo que parece a simple vista, haciéndote cambiar continuamente entre el trote y la caminata.
Terminamos bajando de nuevo desde la Bola hasta el Puerto, torcedura de tobillo en la misma, hay que andar con mil ojos, que gracias a Dios no ha tenido consecuencias y llegada al coche con ganas de más…
En resumen, una jornada muy positiva, me veo uno o dos puntos por debajo de mis compañeros pero con posibilidades de terminar la carrera, solo me falta convencerlos de que no me anden esperando… pero me da que va a ser difícil.
Como de costumbre, todo empezó muy temprano para ser domingo, a las 8:30 de la mañana “los locos del cerro” nos uníamos a otros corredores en el aparcamiento del Puerto de Navacerrada y sin más dilación, encaramos la primera subida a la “Bola del Mundo”, en poco menos de cinco minutos las primeras y a la postre únicas dudas del día vinieron a mi mente, los gemelos, castigados por las jornadas anteriores, el desnivel de la subida y tal vez la falta de calentamiento previo a la misma parecían explotar, no llevábamos 300 metros recorridos y ya estaba sintiendo la necesidad de parar, de darme la vuelta, mandar el MAM al carajo y dedicarme a corretear por la Dehesa, que es más sano y no duele. En estos momentos es donde aparece Prisillas y te recuerda dos cosillas, “al tran tran” y paciencia, por supuesto que sigo adelante, cada vez un poco mejor, hasta coronar el alto, una vez arriba, precioso el camino por la “Loma del Noruego” hasta llegar a Los Cotos, trotando en los pinares y disfrutando de cada paso. ¡Vale la pena subir la Bola cuatro veces con tal de poder correr por aquí!.
En estas llegamos a Cotos, y tras el avituallamiento correspondiente, decidimos conocer los Tubos, la tensión se palpa en el ambiente (cursi y manido recurso literario sin más) cuando tras pasar el río miramos hacia arriba y vemos lo que nos espera. Otra vez el maestro Prisillas al lado… “tran-tran” y paciencia… “tran-tran” y paciencia, y poco a poco, entre piedras grandes y pequeñas, mirando al cielo y al suelo, aprovechando la velocidad de crucero para hacer alguna que otra foto y admirar el paisaje, llegamos a la parte de arriba, como de costumbre, llegué algo rezagado, lo normal yendo con estos chicos que están como toros, pero bien como para disfrutar, no solo esta subida, sino el resto de la jornada.
Da la sensación cuando se llega arriba de que todo está hecho, nada más lejos de la realidad, la salida de Cabezas, entre grandes piedras, utilizando piernas, brazos e incluso dientes para no caer se hace complicada mentalmente, y el paso por Valdemartín hacia Bola es más largo y complicado de lo que parece a simple vista, haciéndote cambiar continuamente entre el trote y la caminata.
Terminamos bajando de nuevo desde la Bola hasta el Puerto, torcedura de tobillo en la misma, hay que andar con mil ojos, que gracias a Dios no ha tenido consecuencias y llegada al coche con ganas de más…
En resumen, una jornada muy positiva, me veo uno o dos puntos por debajo de mis compañeros pero con posibilidades de terminar la carrera, solo me falta convencerlos de que no me anden esperando… pero me da que va a ser difícil.
Tres eran tres... las cuestas.
Puesto a ello inicié el camino por la cañada que, desde la dehesa de Villalba va hacia Moralzarzal y fui siguiendo el camino por donde las 'ganas' me guiaban. Pasada la zona del inicio del cortafuegos y de la cuesta gris y, superado un repecho posterior, abandoné el camino en la curva que os muestro en la foto, para subir serpenteando en dirección al depósito que da a Moralzarzal. Breve vistazo sobre el pueblo desde este punto
y abandono el camino que he llevado por una senda (que os muestro) en dirección norte y paralela a Moral. Quizá esta última senda es una de las que más me gusta hacer en el cerro porque vas disfrutando en altura de unas hermosas vistas sobre el villorrio.
Pasado algo más de un kilómetro damos con un cortafuegos por el que bajaremos hasta una pista que seguiremos hacia la derecha de regreso a Villalba. En un momento dado comenzará a bajar con bastante pendiente y la abandonaremos, casi llegados a las primeras casas del pueblo, por el mismo
lugar que lo está haciendo el corredor de la foto. Nos llevará en unos pocos metros a un nuevo depósito de agua. Seguiremos por aquí y, siempre en dirección a Villalba, iremos atravesando Moralzarzal hasta llegar a un parque con dos cancelas (al inio y al final) que también pasaremos. Sólo tenemos que seguir por lo que es ya una senda hasta que nos encontremos con la impresionante subida al depósito a la que llegamos en la primera ocasión y que, en este caso, se inicia en una pista de hormigón.Sin pensarlo mucho (para no evitar tentaciones de abandono), subiremos de nuevo al punto comentado y bajaremos por las curvas que antes habíamos subido. Veremos de nuevo la cuesta gris pero esta vez con otros ojitos porque no prodremos pasar dos veces sin intentar probar de nuevo sus desniveles, cosa que haremos al ritmo que nos permitan nuestras ya un poco cargadas piernas. En el nuevo depósito que veremos, terminada la última rampa de la cuesta, nos dirigiremos en dirección suroeste hacia el cortafuegos que tardaremos menos de cien metros en encontrar a pesar de que vamos esta vez fuera de senda. Ya sólo hay que bajarlo y regresar hacia Villalba por haber hecho tres de las cuestas más 'emblemáticas' de ese lado del cerro. Os paso el plano y la gráfica para que os entretengáis un rato.


Pasado algo más de un kilómetro damos con un cortafuegos por el que bajaremos hasta una pista que seguiremos hacia la derecha de regreso a Villalba. En un momento dado comenzará a bajar con bastante pendiente y la abandonaremos, casi llegados a las primeras casas del pueblo, por el mismo


23 de mayo de 2009
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